Duerme pequeño que tu calma sacia mi alma de quietud, duerme que con tu paz me la colmas en abundancia y con tu ignorancia de la vida me enseñas a vivir nuevamente y me quitas cargas inútiles que mi alma ha guardado por largo rato. No se si sueñas o si Dios sueña contigo que puede hacer de este hijo igualmente, con el toque mágico de tu manita, me conviertes en padre también.
Muéstrame nuevamente ese dormir a pierna suelta como lo haces con la seguridad de que nada te falta y viéndote así acunado en mis brazos eres tu quien me convida de paz.
Duerme mi niño, duerme.
miércoles, enero 17, 2007
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